martes, 28 de agosto de 2012

ANDREA: La lechu volvió de Buenos Aires, ¿viste?
MERCEDES: Sí, anduvo de compras con la hermana.
ANDREA: No sé para qué... para darse corte, ¡si se trajo de todo!
MERCEDES: Por eso. Anduvieron de compras en Buenos Aires.
ANDREA: Ah, sí. Habrán gastado un dineral...
MERCEDES: No seas envidiosa.
ANDREA: ¡No soy!... pero anduvo por el centro, nomás.
MERCEDES: ¿Te parece poco?
ANDREA, luego de un momento: Yo ni loca voy.
MERCEDES: ¡Calláte!
ANDREA: ¡En serio! Mi tía Mari, que vivió seis meses allá, me dijo que es horrible, peligrosísimo. Me contó historias...
MERCEDES: Cuentos de vieja...
ANDREA: No seás insolente. (Pausa) ¿Sabés qué me dijo? Que hay un hombre que viaja en colectivo, que le gusta sentarse atrás de las mujeres de cabello largo... así como el tuyo... y en el momento menos pensado saca una navaja y ¡zácate! las despluma de un sablazo. Las deja de corte carré y se baja enseguida. No sé lo que hará con las melenas que arrebata. El cortapelo, le dicen.
MERCEDES: Qué bolacera, tu tía Mari.
ANDREA hace el signo de la cruz con un dedo sobre los labios: ¡Te lo juro!